Uruguay: Polémica por la fecha de Independencia

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

 

Esta nota de Montevideo Portal me hizo acordar a una columna que publico Daniel Figares el año pasado al respecto del tema, así que también la rescato y la agrego al pie.

 


Polémica por la fecha de Independencia

La orientalidad al palo
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24.08.2011  

El historiador Guillermo Vázquez Franco opinó que celebrar la Independencia de Uruguay un 25 de agosto "es una fantochada y no merece respeto". Vázquez Franco dijo a Montevideo Portal, que "el 25 de agosto es un invento uruguayo" y "debería dar vergüenza". Opinó que este jueves "debería colgarse la bandera argentina".

Este jueves 25 de agosto, se celebra un nuevo aniversario de la Declaratoria de la Independencia.

Ese día del año 1825, la Sala de Representantes aprobó dos Leyes: una declara la Independencia, mientras que la segunda dispuso la unión a las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Esta última Ley genera mucha polémica entre los historiadores uruguayos, al extremo que muchos consideran que el 25 de agosto de 1825 no es la verdadera fecha de nuestra independencia.

El historiador Guillermo Vázquez Franco dijo a Montevideo Portal que "las asambleas están todas manipuladas. El Congreso de Abril, el Congreso Cisplatino, todos manipulados. La Asamblea Representativa de 1825 reunificó la Provincia Oriental a las demás del Río de la Plata, a las que siempre perteneció y por derecho quiere pertenecer. Por eso, una ley accesorio que no es política sino simbólica, establece que la bandera de la provincia será la de los 33 Orientales, hasta que la provincia sea admitida por el Congreso Constituyente reunido en Buenos Aires. Una vez eso, la bandera oriental será la de Argentina. Y así fue. La bandera Argentina se enarboló en los edificios públicos durante tres años. Se inventó que esa fecha, que es la de la reunificación de la provincia a la patria, es la fecha que llaman de Independencia. Históricamente eso no es así. Es un invento. Quedó la mentira institucionalizada en el almanaque"

"Yo el 25 de agosto voy a festejar la reunificación con mi patria. Que fue frustrada por la trampa de la Convención Preliminar de Paz, el 27 de agosto de 1828. Esos tres años fuimos una provincia de Argentina y como tal nos condujeron", recalcó Vázquez Franco.

Según el historiador, "el 27 de agosto de 1828, la Provincia Oriental fue amputada al cuerpo político que integraba, y Argentina queda mutilada con una provincia de menos. Así fue la cosa. Además esta provincia era muy importante desde el punto de vista estratégico. Con la Provincia Oriental integrada a Argentina como estaba, el Río de la Plata era un río interior. El Brasil pegó el golpe maestro cuando nos divide, cuando amputa la provincia y la convierte en un estado independiente".

Articulado y polémica

La segunda ley aprobada el 25 de agosto de 1825, establece que "queda la Provincia Oriental del Río de la Plata unida a las demás de este nombre en el territorio de Sud América, por ser libre y espontánea voluntad de los pueblos que la componen, manifestada con testimonios irrefragables y esfuerzos heroicos desde el primer período de la regeneración política de dichas provincias".

Para el historiador Guillermo Vázquez Franco, "la mentira repetida 1000 veces se convierte en verdad. Se convirtió en verdad que este 25 de agosto es la fecha de la Independencia. Es absolutamente falso. La Convención Preliminar de Paz, que es la que amputa a la provincia, es una vergüenza. A nadie le gusta que la Independencia de su país la declare en portugués un emperador en Río de Janeiro. El 25 de agosto es un invento uruguayo. Nos debe dar vergüenza, y nos da vergüenza que se celebre la Independencia el 25 de agosto".

"El 25 de agosto van a mentir. Se debería poner la bandera argentina. Yo no la pongo porque no soy amigo de poner banderas. Esta primera Ley de Independencia, fue necesaria para derogar las decisiones del Congreso Cisplatino. Derogadas las decisiones del Congreso Cisplatino, la Provincia quedó en uso de su soberanía y 15 minutos después, decidió soberanamente reunificarse con Argentina. Esta bien que haya sido así, porque eran todos argentinos. ¿Qué motivos tenían los orientales para independizarse de Argentina? Ninguno", consideró Vázquez Franco.

Para terminar, el historiador lanzó: "el 25 de agosto que se celebra en Uruguay es una fantochada y no merece respeto".

Obras

El historiador Guillermo Vázquez Franco acaba de editar su libro "La Historia Prohibida". La obra es presentada como "un sistemático cuestionamiento de las verdades históricas que le fueron inculcadas desde la niñez, tanto por sus padres como por sus maestras y profesores. Por los políticos de derecha y de izquierda y por los artistas nacionales. En miles de actos, proclamas, libros y artículos. Le espera un libro que se enfrenta a todo".


Montevideo Portal

 


 

 

 

Miedo y asco en MVD
La columna de Daniel Figares.


28 de agosto. Día de la Independencia.

Daniel FigaresEstá bien lo que uno puede leer en Wikipedia con sólo poner Uruguay en su buscador.

“Se destaca en el inicio de su formación el prócer José Gervasio Artigas, cuya intención, sin embargo, era crear en la Provincia Oriental el núcleo de una gran Confederación, sin independizarse de las Provincias Unidas del Río de la Plata. La reunión del Congreso de Oriente en el Arroyo de la China, actual Concepción del Uruguay (provincia de Entre Ríos), dio cuerpo a una organización confederal, con capital en Purificación, que incluía los actuales territorios de Uruguay, y varias provincias argentinas: Entre Ríos, Misiones, Corrientes y Santa Fe; y brevemente Córdoba y Santiago del Estero. También pretendía integrar las Misiones Orientales — que Artigas declaraba parte de la Provincia Oriental — y la República del Paraguay.”

“Desde 1816 –se lee más adelante- la Banda Oriental cae bajo el poder del Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve. En 1821 el Congreso Cisplatino decide la incorporación del territorio a Portugal con el nombre de Provincia Cisplatina. En 1825 se produce una revolución conocida como la gesta emancipadora de los Treinta y Tres Orientales, inmediatamente continuada con la Guerra del Brasil, entre el Imperio y las Provincias Unidas del Río de la Plata. Ésta concluyó con la constitución del Estado Oriental del Uruguay en 1828 luego de firmada la Convención Preliminar de Paz.”

Se denomina Convención Preliminar de Paz al resultado de las reuniones que celebraron representantes del Imperio del Brasil y de las Provincias Unidas del Río de la Plata entre el 11 y el 27 de agosto de 1828, en Río de Janeiro (Juan Ramón Balcarce y Tomás Guido como representantes de Argentina, y José Clemente Pereira, Joaquín Olivera Álvarez y el marqués de Aracaty x Brasil), x el cual se acordó la independencia del actual Uruguay respecto de los actuales Brasil y Argentina. La independencia del Uruguay quedaría definitivamente sellada el 4 de octubre del mismo año cuando, en Montevideo, las naciones firmantes canjearon las ratificaciones del tratado (firmado después de siete sesiones el 28 de agosto de 1828, ratificado el 30 de agosto x el emperador y el 26 de septiembre x la Convención provincial de Santa Fe. El documento establece claramente que el emperador de Brasil “DECLARA” y el gobierno de las Provincias Unidas “CONCUERDA EN DECLARAR”, “la independencia de  la provincia de Montevideo, llamada hoy Cisplatina, y que se constituya en estado libre e independiente”; obligándose, ambas partes, a “defender la independencia e integridad” del nuevo estado, e instando, u obligando más bien, “al gobierno actual de la Banda Oriental” a constituir un gobierno provisorio “hasta que se instale el gobierno permanente que hubiere de ser creado x la Constitución.” Se imponían, a su vez, controles de ambos gobiernos sobre el texto cuando fuera finalmente aprobado, y se manifestaba la voluntad de firmar posteriormente un acuerdo definitivo de paz que nunca llegaría a formalizarse… X eso lo de eternamente “Preliminar”.).

Hace bien Wikipedia en incluir un recuadro gráfico al costado de la página de Internet en donde se lee: “Independencia del Imperio de Brasil: Declarada, 25 de agosto de 1825; Reconocida el 28 de agosto de 1828.”


Lord John Ponsonby fue el enviado de Londres y propuso como solución la independencia total de parte de la Provincia Oriental (las Misiones Orientales quedaron en poder de Brasil) con el nombre de Estado Oriental del Uruguay. La propuesta inglesa tenía como finalidad restablecer la paz en el Plata, consolidar el comercio inglés e impedir que fueran dos grandes estados -Brasil y Argentina- los que dominaran el estuario. El diplomático convenció a Argentina y Brasil para que no gastaran dinero en una guerra x la Provincia Oriental.

Sin embargo, los verdaderos intereses del Imperio inglés se ven en una carta que envió Ponsonby a Londres:

“Los intereses y la seguridad del comercio británico, serían grandemente aumentados en un Estado en que los gobernantes cultivaran una amistad x Inglaterra. La Banda Oriental contiene la llave del Plata y de Sud América, debemos perpetuar una división geográfica de Estados que beneficie a Inglaterra. X largo tiempo los orientales no tendrán marina y no tendrán la posibilidad de impedir el comercio inglés.”

También, en otra misiva decía: “Yo creo que el gobierno de Su Majestad Británica podrá orientar los asuntos de esa parte de Sud América casi como le plazca.”

Con el nombre de ‘La base’, fue como se conoció la propuesta engendrada x el abogado y político británico George Canning y llevada a cabo x Ponsonby. Canning fue Ministro de Asuntos Exteriores de la Corona y llegó incluso a ser Primer Ministro del Reino Unido, cargo que ejerció hasta su muerte, el 8 de agosto de 1827, poco más de un año antes de los hechos que nos ocupan. De todas formas la tenía clara: en 1825 se firmó en Buenos Aires el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre las Provincias Unidas del Río de la Plata y el Reino Unido. Fue el primer tratado que firmara la futura República Argentina con un país europeo, al que contribuyó con especial interés George Canning. Además nunca ocultó sus objetivos, algo que ya manifestó claramente en 1824 cuando escribió: “La cosa está hecha; el clavo está puesto, Hispanoamérica es libre; y si nosotros no desgobernamos tristemente nuestros asuntos, es inglesa”.

X estos lares, Pablo Blanco Acevedo (Montevideo, 1880 - 1935), abogado y político uruguayo perteneciente al Partido Colorado, Diputado y Ministro, fue también un historiador de nota que publicó numerosas obras de consulta. Durante la presidencia de Baltasar Brum, se le confió dictaminar el momento de inicio de la independencia nacional, que en fundamentado informe dictaminó: 25 de agosto de 1825. (El informe de Blanco Acevedo realizado para la Comisión Legislativa que asesoró a las Cámaras de 1922 ha pasado x una obra mayor de la historiografía nacional.)

Pues bien, ese ‘fundamentado’ informe fue pulverizado, letra x letra, x el connotado ensayista Carlos Real de Azúa (1916-1977), en su póstumo “Los Orígenes de la Nacionalidad Uruguaya”, libro que terminó de escribir en 1975, plena última dictadura uruguaya, “Año de la Orientalidad”, justamente; y que no se publicó hasta el mes de octubre de 1990, sin que jamás, que yo sepa, se haya vuelto a reimprimir.

El carácter maldito del celebérrimo libro no es otro que discutir –y destruir absolutamente- la prefabricada historia nacional.

Asuntos como que en las actas del cabildo de la declaración de la independencia del 25 de Agosto de 1825, se incluían también las resoluciones de UNIÓN y USO del pabellón de las Provincias Unidas, suelen ser ejemplos más que clarificadores de lo que estaba HISTORICAMENTE sucediendo.

Real de Azúa demostró como en dicho informe se adulteraron documentos (en discursos de Lavalleja), se interpretó erróneamente determinados textos (pedidos de auxilio a las Provincias Unidas), se excluyó toda cuantiosa papelería con explícitas afirmaciones y reconocimientos unionistas y se hicieron fundamentales aseveraciones sin base documental alguna –en especial sobre la insistencia en la existencia de una voluntad de una independencia absoluta, casi indemostrable.

“El manejo del caudal documental hasta la más inusual desaprensión es tal vez el rasgo que hoy llama más la atención –escribe Real de Azúa-. Blanco no tuvo en verdad empacho en ‘empatillar’ los textos, término vulgar que designa modificarlos o hacerles agregados”.

“Pongamos un caso, que es el de un oficio en que Lavalleja menciona a Alvear “el gobierno de la República”. Blanco le agrega entre paréntesis, pero también en bastardilla, como formando parte del documento la palabra “Argentina”. Aparentemente es como si quisiera aclarar su sentido pero no es excesivo inferir que el fin, muy otro, es hacer hablar a Lavalleja como refiriéndose a un gobierno extranjero, cuando es bien claro que sin la palabra agregada Lavalleja entendía referirse (como x otra parte lo hace en todos los textos de ese tiempo) a “su” gobierno, a aquél al cual obedecía x serlo del país del que se sentía formar parte.”

“En otras circunstancias inventa –así literalmente- un pasaje: tal es lo que ocurre en un texto que atribuye a Loreto Gomensoro”; (…) “la cita de Blanco es absolutamente fraguada”.

Blanco también omite: como cuando no se menciona la carta del jefe de los Treinta y Tres a Pedro Trápani [político y empresario involucrado en la negociación británica que concluyó con nuestra independencia, socio de Robert Ponsonby Staples, tío de John Ponsonby, nuestro ‘querido lord’,] del 31 de marzo de 1827. Según Real de Azúa esa omisión se explica, cuando menos, “pues en ella Lavalleja confiesa sus perplejidades y su incomprensión de la urgencia de las gestiones que pugnaban x obtener la separación de la provincia.”

“No sé, x ejemplo, que se enuncie en ningún lugar de las actas de la Asamblea de la Florida [agosto de 1825], que Petit Muñoz publicó cuidadosamente en 1953, que el 25 de agosto de 1825 sea “el día inicial de la Independencia nacional”. “Pero Blanco lo afirmó”, denuncia Real de Azúa.

“Si de silenciar se trata, puede discutirse si silenciar todas las presiones que se ejercieron sobre Rivera para que éste abandonara las Misiones Orientales representa una exclusión más importante. No importa: Blanco Acevedo también lo hace”.

Y señala Real de Azúa, como no podía ser de otra manera después de tanto manoseo, que hasta no faltaron “torpezas” en el informe. “Hay un pasaje, x ejemplo, al principio del libro, en el que el autor recurre a los antecedentes históricos de las festividades para sostener la existencia de una larga tradición cívica de honores a su fecha preferida [el 25 de agosto]. Es una cuestión menor pero que a él mucho le importaba. Sin embargo –escribe Real de Azúa-, apenas llega a 1834, no puede evitar el registro de una constancia tan embarazosa como la de que en 1834 se considera año primero de la independencia a 1828, el de la Convención Preliminar”.

… En fin, no existen ya polémicas en torno a este tema. La manera en que se conforman los ‘hechos históricos’, en vez de ‘la verdad’; el mal ejercicio de la Historiografía, el uso y abuso de la ‘Historia’ con fines de ideologización y manipulación de las masas debería ser el tema a polemizar…

En cuanto a la Independencia, 28 de Agosto de 1828… lo demás son burbujas… inventos alevosos y premeditados para fabricar un ideario, y, con ello, una nacionalidad trucha…


DanielFigares


(Es bueno saludar x estos días la reedición, corregida y ampliada de “La Historia y sus Mitos” de Guillermo Vázquez Franco, en donde se refiere al excelentísimo trabajo de Real de Azúa y se abordan los temas dejados –lamentablemente- inconclusos x él… Artigas, los treinta y Tres Orientales, etc., etc.)

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