Uruguay: Tememos lo conocido. Carta abierta a Helga Chulepin

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

Respetable señora:

Sus declaraciones del pasado viernes en el marco del Seminario “Treinta y Tres en foco”, en el que usted fue panelista representando a la empresa Aratirí, han despertado tal preocupación que le solicito tenga a bien leer estas líneas.

Le señalo en principio que personalmente, quien esto escribe, prefirió no entrar a la sala a escuchar su exposición para poder quedarme acompañando el campamento de los productores ganaderos que usted habrá visto – por las dudas le mando fotos- frente al predio con pancartas desplegadas al correr de la ruta 8, contra la mega minería a cielo abierto y denunciando la increíble exclusión del tema pecuario en la programación de este seminario.

No la escuché personalmente, pero si oí sus palabras en posteriores informativos de los medios locales, y sencillamente es inadmisible lo que usted afirma.

Según pude enterarme, ante la pregunta de qué piensa sobre la resistencia que genera el proyecto Aratirí en la sociedad uruguaya, usted dijo –palabras más o menos, lo que sigue no es textual sino la esencia de lo que le escuché- que es normal que lo nuevo despierte resistencia y hasta citó a cierto filósofo que habría dicho algo así como que “el desarrollo nos genera angustias” para fundamentar su teoría de que la oposición es fruto de la falta de información, por lo que la resistencia se irá apagando a medida que la gente se familiarice con el proyecto y entienda que no es tan perjudicial como al principio pudo haber pensado.

¡No puedo permitirle que afirme una cosa así sin responderle! Por la poderosa y sencilla razón de que en éste caso en particular de la mega minería a cielo abierto, las cosas son exactamente a la inversa. Cuanto más se informa la gente, más se opone. Y en el triste caso de las comunidades donde la mega minería a cielo abierto ya está instalada – cito concretamente lo que está pasando en las provincias argentinas donde hace más de 15 años se instaló esta modalidad extractiva- la resistencia crece con el paso del tiempo, porque cada vez son más evidentes las catastróficas consecuencias sociales, ambientales y políticas. Por la misma razón, en este preciso momento en Perú hay pueblos enteros sublevados contra proyectos mineros y después de intenso debate por sus nefastas consecuencias, Costa Rica se acaba de declarar “país libre de minería a cielo abierto”.

Pero le voy a contar lo que me pasó a mi personalmente, que según lo he conversado con mucha gente, parece que es un proceso bastante generalizado: al principio cuando oí que había un proyecto de explotación del hierro de Valentines, me dije “¡qué bueno! ¡por fin vamos a sacar provecho de esa riqueza que tenemos debajo de nuestros pies!”. ¿Pero qué pasó a medida que fui leyendo e informándome sobre las características del proyecto Aratirí? Mi entusiasmo inicial se ha transformado en una postura de militancia opositora porque cuanto más aprendo del tema, más me convenzo de que ésta no es la forma de aprovechar nuestra riqueza, más bien, es la peor forma de dilapidarla.

Entonces, cuando la escucho a usted decir que la resistencia popular que está soportando Aratirí, es como un acto reflejo de temor a lo desconocido, no puedo menos que responderle: se equivoca, TEMEMOS LO CONOCIDO. Entre otras cosas, ya sabemos suficiente del daño ambiental irreversible que ocasionaría, ya estamos viendo el conflicto social y la desvalorización de nuestra tierra que este proyecto está causando, ya entendimos que perdemos soberanía entregando nuestras potestades judiciales al arbitrio de tribunales extranjeros por las condiciones que imponen este tipo de mega inversiones, ya tenemos suficientes indicios de la permeabilidad de nuestros políticos al derrame de dinero que para ellos significaría y la consiguiente complicidad que ello ambienta, ya sabemos que todo el pueblo uruguayo tendría que subvencionar el costo adicional de energía eléctrica que demandaría la instalación de esta colosal infraestructura, ya no nos engañan con ofertas de muchos puestos de trabajo bien remunerado porque hemos visto como le han mentido a otras comunidades generando falsas expectativas.

Le repito: TEMEMOS LO CONOCIDO, pero no interprete mal la palabra temor. En este contexto no es sinónimo de desaliento o desánimo, mucho menos de cobardía. Significa que estamos prevenidos del peligro y sabemos que si no nos defendemos seremos víctimas de un despojo ya no solo a nosotros mismos, sino a los que aún no han nacido, a quienes les queremos heredar un país soberano que decide por sí y ante sí, cuáles son sus prioridades y sus tiempos, no dejándose manejar por el mercado como si estuviera en venta.

Señora, por último le pido por favor que no nos subestime más. Los que estamos luchando contra la mega minería a cielo abierto, estamos muy conscientes de los motivos que nos impulsan y seguiremos dando batalla porque en este suelo charrúa, vive un pueblo digno que no se vende ni se rinde.

Aníbal Terán Castromán
Treinta y Tres, 10 de diciembre de 2011.

 

Observatorio Minero del Uruguay

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