Uruguay: Trabajadores de ANCAP (II) Por un desarrollo productivo sustentable y soberano

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

FANCAP_logo1.jpgEl 14 de julio último, a raíz de la Interpelación Cuidadana convocada por el Movimiento por un Uruguay Sustentable, la Federación de Funcionarios de ANCAP (FANCAP) presentó el siguiente documento donde expone su posición sobre el uso los recursos naturales no renovables del país


Somos un Sindicato que queremos un Estado que sea responsable del justo acceso a la energía, el agua, las comunicaciones, que vele por el uso responsable de los recursos naturales no renovables que son de todo el pueblo, que busque constantemente mejorar la calidad de vida de su gente.

Partimos de un análisis como País dispuesto a hacer respetar su soberanía, que busca el bienestar del pueblo, dispuesto a valorar sus recursos naturales como lo que son: riquezas que pertenecen al pueblo, a todo el pueblo.

Sostenemos que la riquezas naturales, entre ellas las riquezas minerales, contrariamente a lo que dicen los empresarios y representantes del capital multinacional sobre que los yacimientos “no tienen ningún valor” hasta que ellos no vienen como “salvadores” con sus capitales, nosotros decimos que su dinero, no les sirve para nada, se vuelve simple papel o números abstractos, si no cuentan con nuestras riquezas naturales.

El capitalismo se ha desarrollado desde la revolución industrial transformando recursos naturales en mercadería.

Hoy sobra capital y faltan recursos por esa práctica de consumo y producción desenfrenada que han desatado. Nos necesitan. Estamos en una posición de fuerza. Es el momento de ponernos de pie como País y decidir soberanamente.

La primer obligación del gobierno es defender el buen vivir del pueblo. Hacer que el pueblo sepa lo que está en juego y lo haga valer, que ante todo haga valer su calidad de vida y el de las generaciones futuras. Por eso es importante que el pueblo se organice y luche.

Si no hacemos todo lo posible porque el pueblo ejerza el control sobre sus riquezas, seremos un país arrasado por la voracidad de multinacionales que buscan materia prima en un planeta que se agota. A ellos no les importa la calidad de vida de los pueblos, a nosotros si.

Cada día el capital avanza sobre los territorios imponiendo condiciones para poder apropiarse de los recursos naturales y transformarlos en mercancía.

Si no podemos frenar este desarrollo de la noche a la mañana, trataremos de poner condiciones desde una valoración correcta. Lucharemos por cambiar las reglas.

Primero el bienestar del pueblo

Tratamos que se mida la sustentabilidad de los proyectos en todos los aspectos: económicos, ecológicos, sociales y éticos (acá deben contar los derechos de las próximas generaciones que no tendrán los recursos que hoy se lleva el capital trasnacional y si tendrán lo efectos del impacto que genera la industria extractiva)

Volvemos a decir: el capital solo, sin recursos naturales, no sobrevive, nos necesita, para no quedar atrapado en la burbuja financiera, … entonces …
¡¡¡ negociemos con soberanía, con dignidad!!!

Para ello se necesita al pueblo movilizado, luchando por sus derechos. Reclamando participación, haciendo oír su voz, decidiendo colectivamente sobre su destino.

Hagamos de la explotación de yacimientos, si pueden demostrar que son sustentables, una verdadera fuente de beneficios para el pueblo; teniendo en cuenta que primero que nada está el bien común, su calidad de vida.

Controlemos adecuadamente que cuando se calculen los beneficios económicos de cualquier emprendimiento productivo donde estén en juego recursos naturales, sean tenidos en cuenta todos los aspectos, sobre todo los derechos del pueblo (dueño soberano de una riqueza no renovable), el respeto de nuestra Constitución, su Art. 47, los salarios dignos y el respeto a las condiciones de seguridad e higiene de los trabajadores, y no olvidemos a las generaciones futuras que ya no tendrán lo que hoy se lleva el capital.

Para medir la viabilidad y beneficios de estos proyectos para el pueblo, en lo económico que no es lo único que se debe medir, tenemos que saber cuánto calcula el gobierno, el Ministerio de Economía, y no un estudio particular, que va a aportar a las arcas del estado para devolver al pueblo en obras y servicios el valor de la riqueza que se llevan.

¿O será que si sacamos cuentas podemos llegar a saber que no dejan nada para el pueblo?
El pueblo tiene derecho a saber.

Por los números que hoy se están manejando de lo que va a ser la explotación de Aratirí por ejemplo y el pobre canon del 3% para el Estado podemos llegar a un número no muy superior a los 75:000.000 de U$S y eso no da ni para los gastos que hace el país para potenciar la DINAMA para que pueda tratar de estar a la altura de los controles que tendrá que hacer para cumplir con sus cometidos.

Menos da si se tiene en cuenta lo que se asumirá como deuda el país para poner la infraestructura necesaria para la instalación de los nuevos emprendimientos, no sabemos si se descontará del canon que deberían pagar, podemos llegar al absurdo de darnos cuenta que el pueblo paga o se endeuda para que se lleven sus riquezas. Están los costos de mantenimientos o inversiones en obras de infraestructura (carreteras, puentes, energía, etc.), ya que los mismos se hacen con fondos públicos, del presupuesto nacional o a través de la reciente ley de PPP.

Que pasa ya hoy con la inversión de Botnia instalada en Zona Franca nutriéndose de árboles que consumen la riqueza de nuestros suelos, la soja, todos rompiendo carreteras con camiones cargados de la producción que sale por los puertos, troncos, soja, arroz, los camiones de ganado; lo que se gasta en mantenimiento de caminería, vías y carreteras lo paga Juan pueblo, ahora con las PPP tendrán infraestructura nueva que se hará generando deuda extra presupuestal, la que al no haber detracciones a las ganancias del capital las termina pagando, como hasta ahora, el pueblo.

Nos seguimos preguntando: Además del pobre CANON, ¿qué va a dejar la minería para mejorar la calidad de vida del pueblo?, ¿qué va a dejar para mejorar la salud, la educación, para promover desarrollo real, que no es solo crecimiento económico medido desde indicadores macro para los cuales no cuenta la injusticia social, ni la pobreza de un pueblo en un territorio rico?

Si desde el Ministerio de Economía (el gran ausente en todo este debate) nos dicen que todo lo que va a quedar es el canon del 3% así como está planteado, y no muestra números, tal vez nos demos cuenta tarde de que el resultado es negativo.

Si sólo se piensa recibir ingresos por el insuficiente y débil canon, sin ningún otro compromiso económico (detracciones), terminaremos dándonos cuenta que les permitimos ingresar a nuestro país a llevarse todo lo que quisieron por nada o pagando por ello. Es el modelo de las venas abiertas de América Latina.

Mientras, continuamos con el pueblo uruguayo, con sus cientos de miles de habitantes por debajo de la línea de pobreza, con más de la mitad del pueblo que no alcanza la 1/2 canasta, los alquileres suben, los servicios básicos también, y el 80% de los niños y jóvenes son pobres, mientras desde hace 7 u 8 años los gobiernos se desvelan tratando de amortiguar la exclusión social con programas sociales que se financian en su mayoría con impuestos a los salarios y al consumo de un pueblo trabajador. Al mismo tiempo que el país asume y mantiene vigentes compromisos de protección a las inversiones extranjeras directas, acepta imposiciones del gran capital, salva bancos, se compromete en brindar infraestructura y energía suficiente para garantizar la rentabilidad de las inversiones extranjeras, aprobando leyes destinadas a hacerles rentable el negocio, sin exigirles lo que corresponde, sin fijar impuestos acordes con las necesidades de la población. Sin exigir el cumplimiento de programas de desarrollo sustentable.

Un país preocupado en brindar las necesidades de infraestructura, a los inversores a costa de recortar presupuesto para el mejor vivir del pueblo, NO va en camino de la búsqueda de justicia social. No solo se nos llevan los recursos naturales, sino que nos dejan más pobres.

Decimos que se vuelve absurdo el contenido de la frase acuñada por las grandes mayorías de querer un “Uruguay productivo con justicia social”, si continuamos aceptando que quienes definan el diseño de las políticas de desarrollo productivo sean los dueños del capital. Si continuamos sometiendo el bien común, el buen vivir del pueblo, ante las exigencias de rentabilidad del capital. Si nos arrodillamos como País ante el poder del dinero de las multinacionales, que nos saquean recursos naturales, agua, suelo y ahora más minerales. Y decimos más porque ya hay industria minera exportadora de oro, granitos, piedras preciosas en manos de privados que poco y nada dejan para el país.

¡¡ Ya nos están saqueando!!

¿Cuánto deja el oro que se exporta? Nuestro oro. Ese oro es del pueblo que duerme en las calles, de las familias que todos los años mueren víctimas de incendios de viviendas precarias. Ese oro que hoy se llevan es de quienes trabajan por salarios que no dan para vivir dignamente, de los cientos de miles de jóvenes pobres, de todos esos uruguayos que tienen que ser asistidos por el Estado para sobrevivir.

¡¡Alerta!! No sigamos recorriendo el viejo camino de las “venas abiertas de América Latina”.

Si el modelo agropecuario actual, en un territorio rico como nuestro país, no ha podido resolver las necesidades de un pueblo desigual donde un peón de campo no tiene un salario digno, donde la jornada laboral no se reconoce, donde el uso del agua dulce y agrotóxicos por las arroceras, la soja y la forestación gozan de una impunidad irracional. Donde algunos acumulan hectáreas para la especulación y otros son expulsados del campo por inversores extranjeros que pagan más de lo que un pequeño productor puede lograr en toda su vida. Donde la propiedad colectiva de la tierra ni siquiera se pudo plantear con seriedad porque priman los intereses individuales sobre lo colectivo a contra-pelo de lo que establece la Constitución. Si el modelo actual no sirve, exigimos un debate nacional por un modelo de desarrollo productivo sustentable y soberano.

Un DESARROLLO con mayúsculas al servicio del buen vivir del pueblo y no al servicio de la rentabilidad del capital

Planteamos que cualquier actividad productiva o extractiva que se base en el uso y exportación de recursos naturales no renovables que no sea realizada por el Estado Uruguayo sea gravada por impuestos a la ganancia.

Si a las detracciones al capital que usa nuestros recursos naturales.
¡¡Que paguen el precio justo!!

QUE SE HAGA RESPETAR EL ART. 47 DE LA CONSTITUCIÓN

PRIMERO EL PUEBLO

Comisión de Programa
Federación Ancap
PIT – CNT

14 de julio de 2011.

 


 

Nota anterior:

Trabajadores de ANCAP (I)

Posición adoptada por la Comisión de Programa de la Federación Ancap (FANCAP) sobre la propuesta de modificación del Código de Minería a consideración del Parlamento

En la ley de presupuesto se introducían modificaciones al código minero vigente. Luego se optó por considerar el tema en forma independiente, cosa que nos parece bien, dada la importancia que dicho código tiene para la regulación de una actividad que cada día cobra más importancia en un mundo ávido de materias primas.

Como el tema ya está siendo considerado en la Comisión de Industria, entendemos necesario dar nuestra opinión sobre las modificaciones propuestas, ya que suponemos serán el punto de partida para la discusión.

Del análisis de dichas modificaciones y su comparación con las disposiciones de código vigente se concluye que tienden a establecer mayores controles sobre la actividad minera lo cual es positivo, pero por otro lado se proponen modificaciones que, a nuestro entender van en sentido contrario y son, por lo menos, inexplicables.

Consideramos positivo que: se incorporen disposiciones respecto al cuidado del medio ambiente artículos: 385 incisos 2) y 6).

Que en el art 386 inc f) se tenga en cuenta, dentro del programa de operaciones donde se incluye la descripción de cada una de las etapas, la obligatoriedad de determinar el potencial de contaminación.

Que en el art. 393 se establecen comisiones de seguimiento de las actividades del emprendimiento, sus impactos y desempeño, y que dicha comisión deberá recibir información relevante.

Que se obligue a las empresas a reparar daños y perjuicios antes de que les sean devueltas las garantías: art 383 inc h).

Que en el art 390 se agrega el estudio de la viabilidad de la inversión.

Que las multas pasan a cobrarse en unidades indexadas.

Que en el art 396 se agrega las referencias al mercado internacional y pautas de control más estrictas sobre la cantidad de mineral extraído. Además, aunque en forma insuficiente, se aumenta el canon para los minerales metálicos, se establece la forma de reparto de la parte del canon que corresponde al gobierno central, dando participación a las intendencias.

Que en caso de concurrencia de permisos mineros el Estado podrá dar prioridad a los yacimientos clase 1 (minerales energéticos).

Aún sin entrar en consideraciones de fondo tenemos que decir que todo lo positivo que pueden tener estos artículos, quedan en nada si no adecuamos los mecanismos de control dándoles recursos y reestructurándolos para que puedan cumplir con sus cometidos, DINAMA, DINAMIGE, MIEM, etc.

A esta altura hacemos una observación, ya que no hay ninguna propuesta al respecto, se hace necesario crear mecanismos de control ciudadano adecuados, ya que son recursos naturales no renovables.

Por otro lado se entiende negativo en el Art. 376, la sustitución del art. 59 de la Ley 15.242 que impedía conceder títulos mineros a las empresas que mantuvieran deudas con la DINAMIGE, así como a sus propietarios y administradores.

También señalamos como negativo que se concentran demasiado las decisiones referentes a permisos y ampliación de áreas y plazos en el Poder Ejecutivo.

Respeto de la soberanía

Pasando de lo que analizamos puntualmente y aislados del contexto mundial y de la situación de nuestro continente frente al rol de proveedores de recursos naturales en el que nos coloca el actual modelo económico global, vamos a lo de fondo:

Partimos de un análisis como país dispuesto a hacer respetar su soberanía, poniendo por sobre todas las cosas el buen vivir de su población, el valorar sus recursos naturales como lo que son: riquezas que pertenecen al pueblo, a todo el pueblo.

Por lo tanto contrariamente a lo que dicen los empresarios y representantes del capital multinacional sobre que los yacimientos “no tienen ningún valor” hasta que ellos vienen como “salvadores” con sus capitales, nosotros sabemos que su dinero, no les sirve para nada, se vuelve simple papel o números abstractos, si no cuentan con nuestras riquezas naturales.

El capitalismo se ha desarrollado desde la revolución industrial transformando recursos naturales en mercadería.

Hoy sobra capital y faltan recursos naturales por el nivel de desarrollo alcanzado en un modelo consumista y depredador como el actual.

Es necesario, ante el poder del capital multinacional, hacer valer nuestros derechos, nuestras riquezas, pero sobre todo tener presente que siempre el bienestar del pueblo está primero.

Estos temas deben ser democráticamente debatidos, que el pueblo sepa lo que está en juego y lo haga valer, no lo entregue por falsas promesas, ni acepte por estar desinformado condiciones que atenten contra su calidad de vida y el de las generaciones futuras.

Cada día el capital avanza sobre los territorios imponiendo condiciones para poder apropiarse de los recursos naturales y transformarlos en mercancía.

Si no podemos frenar este desarrollo de la noche a la mañana, pongamos las condiciones desde una valoración correcta, velando por los derechos soberanos del pueblo, por la mejora de su calidad de vida.

Midamos la sustentabilidad de los proyectos en todos los aspectos: económicos, ecológicos, sociales y éticos.

Volvemos a decir: el capital solo, sin recursos naturales, no sobrevive, nos necesita, para no quedar atrapado en la burbuja financiera, entonces negociemos con soberanía, con dignidad.

Hagamos de la explotación de yacimientos, si es sustentable, una verdadera fuente de beneficios para el pueblo; teniendo en cuenta que primero que nada está el bien común.

Controlemos adecuadamente que cuando se calculen los beneficios económicos de cualquier emprendimiento productivo donde estén en juego recursos naturales, sean tenidos en cuenta los salarios dignos y el respeto a las condiciones de seguridad e higiene de los trabajadores, los derechos del pueblo (dueño soberano) y de las generaciones futuras que ya no tendrán lo que hoy se lleva el capital. Logrando un balance donde entren todos los elementos que aseguren la sustentabilidad, que es más que la rentabilidad para el capital y un pobre canon.

Viabilidad y beneficios

Para medir la viabilidad y beneficios de estos proyectos para el pueblo, también se tienen que descontar los costos de los mantenimientos o inversiones en obras de infraestructura (carreteras, puentes, energía, etc.), ya que los mismos se hacen con fondos públicos, del presupuesto nacional.

Si se pretendieran atender todos los costos con lo que se establece como canon, así como está planteado, tal vez nos demos cuenta de que el resultado es negativo, que les permitimos ingresar a nuestro país a llevarse todo lo que quisieron por nada.

El pueblo uruguayo, con sus cientos de miles de habitantes por debajo de la línea de pobreza, con más de la mitad del pueblo que no alcanza la 1/2 canasta, y el 80% de los niños y jóvenes pobres, le terminará pagando al gran capital. Sacando recursos de un presupuesto nacional que atendió las necesidades, en infraestructura (energía, puentes, puertos, carreteras), de los inversores a costa de recortar presupuesto para el mejor vivir del pueblo. No solo se nos llevan los recursos naturales, sino que nos dejan más pobres.

¡¡Alerta!! No sigamos recorriendo el viejo camino de las “venas abiertas de América Latina”.

En ese sentido tenemos que destacar el papel del Estado uruguayo en emprendimientos mineros, protegerlo, darle el trato que corresponde a actividades soberanas que generan ganancias que quedan en y para el pueblo.

¿O acaso vamos a seguir permitiendo que se defienda la libertad del mercado por sobre la libertad del pueblo a ejercer sus derechos?

Si el capital privado invierte en extraer recursos naturales en nuestro país para generar riquezas, esas riquezas quedan en manos del capital privado, por el contrario cuando el Estado invierte en actividades productivas con recursos naturales propios, las riquezas que generan quedan a disposición del pueblo y eso es el pleno ejercicio de la soberanía.

Por lo tanto, deben establecerse otras reglas, otros resguardos, que sin dejar de exigir sustentabilidad, ordenen y protejan, la actividad cuando es el pueblo a través del Estado quién gestiona, produce, genera riquezas y se beneficia con los resultados económicos de la actividad. No pueden ser los mismos plazos, límites de áreas y el mismo canon cuando el resultado económico de la actividad Estatal, está enteramente al servicio del pueblo, dueño de los recursos.

Estamos como siempre, dispuestos a discutir y aportar en la búsqueda de modificaciones al código minero, que signifiquen un avance en los derechos del pueblo.


Federación Ancap, 1/11/10.

 

Tomado de Observatorio Minero del Uruguay


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