Uruguay: Tribunal confirmó prisión del general Miguel Dalmao

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

El País. 25 de agosto de 2011 

 

Caso Sabalsagaray. Fallo dice que mató a la comunista

 

La Justicia ratificó ayer los procesamientos con prisión del general Miguel Dalmao y del coronel (r) José Chialanza, por el homicidio de la militante comunista Nibia Sabalsagaray, ocurrido en junio 1974 estando detenida en una unidad militar.

 

La resolución, adoptada por unanimidad de los tres ministros que integran el Tribunal de Apelaciones Penal de 3° Turno, confirmó los enjuiciamientos de ambos militares, que están recluidos en la Guardia de Coraceros desde el 8 de noviembre de 2010, por disposición del juez Rolando Vomero y la fiscal Mirtha Guianze.

 

Dalmao es el primer militar en actividad procesado por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura (1973 -1985). Hasta el momento de ser enjuiciado, ocupaba la titularidad de la División del Ejército IV, con asiento en la ciudad de Minas, Lavalleja.

 

El juez Vomero y la fiscal Guianze concluyeron que Chialanza (en su condición de jefe del Batallón de Transmisiones N°1) y Dalmao (jefe interino de Inteligencia de la unidad) tuvieron relación directa con la muerte de Nibia Sabalsagaray, quien se encontraba recluida en esa dependencia.

 

El magistrado y la representante del Ministerio Público establecieron que Dalmao participó en una sesión de tortura contra Sabalsagaray, en tanto que Chialanza estuvo al tanto de la situación, aunque sin poder establecer las responsabilidades con mayor precisión.

 

Pero el Tribunal de Apelaciones Penal de 3° Turno fue más lejos y concluyó que fue Dalmao quien "interrogó a Sabalsagaray y se sirvió de la violencia para obtener la información que requería, sobreviniendo la muerte de la referida en tales circunstancias".

 

La sentencia, redactada por la ministra Bernadette Minvielle y firmada por sus colegas Eduardo Borges y Julio Olivera Negrín, descarta la hipótesis planteada por las defensas de Dalmao y Chialanza en cuanto a que Sabalsagaray se suicidó en su celda.

 

Según la resolución, es "ingenuo y hasta pueril sostener que (Sabalsagaray) se ahorcó con un pañuelo de seda que por error se le permitió permanecer consigo".

 

Agrega que el suicidio debe descartarse por la posición en la que se encontró el cuerpo y porque hay informes psicológicos de la joven militante que también rechazan esa opción.

 

"Tampoco puede perderse de vista que los sujetos que sentaron las bases para la hipótesis judicial de suicidio, son justamente los indagados en autos, y que los mismos actuaron bajo el manto y favorecidos por la oscuridad del sistema represivo imperante", dice la resolución judicial.

 

En torno a Dalmao, el fallo también señala que en su última declaración previo a ser procesado, cambió la versión que dio desde el momento del hecho en cuanto a que halló el cuerpo sin vida de Sabalsagaray ahorcada con un pañuelo, y aseguró que no encontró el cuerpo sino que le avisaron.

 

Al respecto, la sentencia dice que Dalmao mintió porque "ante la contundencia de ser la persona que encontró el cuerpo de la víctima, se opta por brindar la de mayor futilidad".

 

SALVAGUARDA. La defensa de Dalmao, integrada por los abogados Miguel Langón y Graciela Figueredo, y la de Chialanza, a cargo de Emilio Mikolic, apelaron los procesamientos alegando, además de la falta de pruebas contra sus defendidos, que el proceso debió declararse nulo, porque durante la investigación hubo un tratamiento desigual entre las defensas y la Fiscalía. El Tribunal de Apelaciones Penal de 3° Turno descartó ese planteo al concluir que hubo "una prolija y pulida salvaguarda" de los derechos de los militares procesados.

 

Por otro lado, en cuanto a la prescripción del hecho, el fallo señala que "se dan las condicionantes para la elevación del término por cuanto referimos a hechos de inusitada gravedad llevado a cabo por sujetos que se irrogaban la potestad de reestablecer el orden interno perdido", indica la sentencia.

 

Caso con episodios polémicos

 

A fines de 2010, el procesamiento con prisión del general Miguel Dalmao generó gran revuelo y malestar a nivel castrense, ya que se trató del primer militar que, estando en actividad, era encarcelado por su responsabilidad en un delito cometido durante la dictadura. Días antes del enjuiciamiento de Dalmao, el comandante en jefe del Ejército, Jorge Rosales, dijo que creía en la inocencia del militar, y abogó porque el caso se resolviera "de la mejor manera". En marzo, Dalmao estuvo internado varios días en el Hospital Militar, adonde fue a visitarlo el presidente José Mujica, lo que le valió varias críticas de parte de grupos del Frente Amplio. Tras el fallo de ayer, el caso volverá al juez Vomero quien retomará el proceso hasta dictar sentencia y recién entonces la causa podría llegar a la Suprema Corte.

 

La Diaria. 25 de Agosto de 2011

 

Por si quedan dudas

 

Apelaciones confirmó sentencia a Dalmao y Chialanza por homicidio de Nibia Sabalsagaray.

 

El procesamiento con prisión de Miguel Dalmao en noviembre de 2010 fue la primera sentencia vinculada a la dictadura uruguaya en recaer sobre un militar en actividad. A pedido de la fiscal Mirtha Guianze, el juez Rolando Vomero les tipificó a Dalmao y a José Chialanza el delito de “homicidio muy especialmente agravado” de la militante comunista Nibia Sabalsagaray en 1974. El Tribunal de Apelaciones de Tercer Turno confirmó ayer la sentencia.

 

En el escrito se establece que "existen elementos de convicción suficientes" de que ambos indagados tuvieron participación en el homicidio de Sabalsagaray, descartando enfáticamente la versión militar del suicidio. En el caso de Dalmao, quien entonces era un alférez de 23 años, "no corresponde hacer hincapié en que por la juventud y por su grado no tenía participación directa en las operaciones de lucha antisubversiva".

 

"No puede perderse de vista que se hallaba encargado interinamente de la oficina S2 [inteligencia militar] por virtud de la separación en el cargo de su Jefe, el capitán Segnini. [...] Dalmao no sólo se encontraba en la Unidad sino que también admite -luego que en su primera declaración ante este Juzgado expresara increíblemente que tomó conocimiento del hecho por información que circuló- haber sido el primero que encuentra el cuerpo de la referida, dentro del calabozo", indica el fallo.

 

En cuanto a Chialanza, quien era el jefe del Batallón de Transmisiones Nº 1 y director del Servicio de Transmisiones del Ejército, el tribunal consideró que "ha quedado harto probado en autos" que en el batallón "se hallaban personas detenidas por su presunta vinculación a operaciones subversivas y a su respecto se llevaban a cabo interrogatorios con métodos crueles, inhumanos y degradantes".

 

Buena parte de la sentencia está destinada a responder la apelación de la defensa que, entre otros puntos, insistió con la falta de garantías de los encausados y la falta de pruebas. "No se advierte retaceo alguno en el derecho de defensa de parte del encausado Chialanza, sino que una prolija y pulida salvaguarda de su posición procesal, a punto que llegó a declarar como testigo asistido con la presencia de defensor, lo que es a todas luces inadmisible", alega.

 

Sobre el segundo punto, el Tribunal "repudia, categórica y enfáticamente, la 'flexibilización probatoria' a que refiere la Defensa en su expresión de agravios". Por el contrario, se considera en la sentencia que la prueba reunida debe ser "contextualizada debidamente" teniendo en cuenta el "marco histórico" de los hechos y "las particularidades operativas del aparato represivo de entonces contra lo que se daba en denominar 'operaciones subversivas'". El escrito añade luego que "tampoco puede perderse de vista que los sujetos que sentaron las bases para la hipótesis judicial de suicidio, son justamente los indagados y que los mismos actuaron bajo el manto y favorecidos por la oscuridad del sistema represivo imperante".

 

En ese punto, es determinante al señalar que se trata de un caso de homicidio y no de suicidio como "insistentemente" ha manifestado la defensa de los militares, y que el homicidio tuvo lugar durante el interrogatorio posterior a la detención, "en el que por lo menos se ejerció violencia física sobre Sabalsagaray". "A contrario de lo que postula la Defensa, no existe una 'paranoia' judicial en punto a la altura donde se había colocado el pañuelo para el pretendido suicidio y el lugar donde fue hallado el cuerpo", concluye.

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