Uruguay: Un ejemplo de magisterio.

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

MAESTRO RENUNCIA A SEGUIR PARTICIPANDO DEL PLAN CEIBAL


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Las proyecciones indican que entre 2011 y 2012 unos 170.000 de estos equipos serían desechados por quedar obsoletos.


EL FIRMANTE de la carta que reproducimos en esta página,

Maestro Carlos Martín Pereyra da Terra Lazo, es oriundo de Rocha, vive en Castillos y trabaja en Villa Cebollatí.

La carta refiere a su renuncia a seguir participando del Plan Ceibal, y la denuncia de una serie de falacias de dicho Plan, que no por conocidas dejan de ser elocuentes y significativas.

 

"Estamos frente a una cuestión de soberanía nacional.

Tanto en el plano político y económico como en el plano ideológico. Como maestros tenemos la responsabilidad de formar personas críticas y esto nunca será así, si asentimos a este tipo de imposiciones sin plantear dudas y cuestionamientos", dice el maestro Pereyra da Terra, la que concluye expresando: "Creyendo ser consecuente con mis convicciones, es que resuelvo como profesional, rechazar el uso de los ordenadores XO en el desarrollo de mi tarea docente, acompañando tal decisión con la devolución de la máquina que se me adjudicó (reparada claro está) y asumiendo la responsabilidad de mis actos (y el costo de la reparación)."

 

Villa Cebollatí,

Abril de 2011

A QUIÉN CORRESPONDA:

A fines del año 2008 los maestros uruguayos y el pueblo todo, asistimos a la implementación en las aulas de nuestras escuelas, del denominado Plan CEIBAL.

Impulsado éste como política gubernamental; se instaló bajo la consigna "una computadora por niño" llegando efectivamente en el transcurso del 2009, a abarcar a la casi totalidad de escolares del país.

Desde el comienzo, el compromiso de los maestros fue prácticamente incondicional hacia la instauración de los ordenadores XO en la vida de aula.

La razón radica, entiendo, en que todos estábamos convencidos de la imperiosa necesidad que tenía nuestra Escuela Pública de acompasar el vertiginoso desarrollo a nivel global de las comunicaciones y particularmente de las tecnologías de la información.

Nuestra tarea estaba quedando obsoletamente relegada a un segundo plano en la sociedad.

La escuela no cumplía con su histórica tarea de generar subjetividad cultural.

La televisión sin dudas ha cobrado más peso en la vida de las personas (y sobre todo de las más pobres) que la escuela, otrora centro del nucleamiento colectivo y venerada tal cual como un "templo del saber".

Algunos maestros entendimos también que "La ceibalita" sería un genuino intento de democratizar el acceso al conocimiento. De otra manera algunos niños jamás llegarían a acceder al grado de información, que otros por su condición social, ya hacía tiempo que manejaban y dominaban.  

En apariencia el plan gubernamental mostraba indicios de encaminarse a la búsqueda de la igualdad de oportunidades y derechos. En apariencia.

Pero a pesar del idealismo, la incertidumbre nunca nos fue ajena. De la noche a la mañana nos encontramos frente a un dispositivo con aspecto de juguete y las directivas de su implementación educativa. Para ello la concurrencia a algunos talleres dictados por colegas sirvieron a modo de capacitación.

Una capacitación que además de somera jamás fue de tipo pedagógico. Se nos decía por parte de los compañeros talleristas:

"En esto hay que ser creativo" "Estamos todos en la misma" "El método es de ensayo y error, hay que ir probando, explorando…" "Tendremos que aprender junto a los niños".

No hubo en el comienzo, proyección pedagógica en el magisterio nacional con relación a Plan CEIBAL.

Así mismo las planificaciones diarias de los docentes se poblaron de actividades que esbozaban el intento por incluirlas en el trabajo áulico.

Pero el tiempo es un duro crítico. Tal vez porque para los que tenemos un análisis más lento, la distancia de los hechos nos abre otras perspectivas, otras visiones de la realidad.

Transcurridos algunos meses, y sin ningún aviso, miles y miles de máquinas simultáneamente se bloquearon como si dotadas de fecha de vencimiento estuvieran.

Para lo que se debió realizar un arduo trabajo de hormiga para desbloquear una por una, insumiendo trabas en la implementación de la idea original además del esfuerzo personal de muchos maestros y seguramente algún desembolso económico por parte del Estado. Ni en mucho tiempo, ni en tan poco, la cuestión Plan CEIBAL en las escuelas se complicó más aún.

El mal uso y la deficiencia tecnológica de su fabricación, entre otros motivos, llevaron a que se multiplicaran por miles los ordenadores rotos. Alcanzando a mucho más del 50% en algunos centros educativos, fundamentalmente aquellos qué se encuentran trabajando con las franjas sociales más pobres y lejos de la capital.

Con ello las escuelas se vieron repletas de técnicos de las más diversa índole (Nunca en el campo pedagógico que además de instalar y desinstalar antenas y equipos dieron fugases recetas de cómo hacerle frente a las problemáticas.

Le sucedieron distintas acciones como la creación de cargos de Maestros de Apoyo Ceibal, actividades en conjunto con organizaciones gubernamentales, etc. Pero poco cambió el panorama.

A esta altura del partido quiero seguir creyendo que ser maestro es un acto militante. Donde siempre subyace la idea de un futuro mejor, un mundo más justo, una sociedad igualitaria en la que la única diferencia que nos distinga frente a los demás sea la que nace de las virtudes.

Creo que cabe preguntarse: ¿por qué no se difunde públicamente quienes son los creadores de la idea de "un ordenador por niño" y los principios filosóficos que la rigen? ¿Qué papel juegan los organismos de crédito internacional en la aplicación del plan en éste y otros países del llamado tercer mundo?

¿Qué compromisos exigen a cambio? ¿será qué además de endeudarnos seguimos permitiendo que marquen los lineamientos de la política educativa nacional?¿Cuál es el costo real que ha insumido Plan Ceibal al pueblo uruguayo?¿Qué papel juegan las firmas comerciales involucradas en los servicios de reparación y cuál es su negocio con el Estado?¿Cuánto dinero se destina en "técnicos"?¿Por qué no se atendieron otras propuestas alternativas hechas por compatriotas como por ejemplo la de creación de salas de informática por escuelas con su correspondiente soporte técnico y por supuesto pedagógico?¿A dónde se apunta realmente con la "ceibalita"? ¿Las evaluaciones "on line" realizadas, qué intentan medir y con qué fin?

No es momento de ingenuidades y de hacerse "trampas al solitario". Estamos frente a una cuestión de soberanía nacional. Tanto en el plano político y económico como en el plano ideológico.

Como maestros tenemos la responsabilidad de formar personas críticas y esto nunca será así, si asentimos a este tipo de imposiciones sin plantear dudas y cuestionamientos.

No se trata de un tema de mercado más, no debe serlo para los uruguayos, conscientes o no. Nuestros niños de hoy son las mujeres y hombres del mañana, el capital más preciado de un país. Se trata de su formación intelectual y habrá que ser cuidadoso de qué lugar le damos a las tecnologías. Un país productivo inteligente no es un país con muchas computadoras (rotas además).

Jamás olvidaré la historia de vida de una colega maestra rural de un departamento del litoral que contó su experiencia con las XO.

En un apartado rincón de la campaña, la maestra al terminar su semana laboral viajaba a la ciudad y se llevaba las máquinas de una decena de niños con ella (todo su alumnado).

El motivo era que a aquel pago nunca había llegado la energía eléctrica y no había demasiadas expectativas de que lo hiciera.

Y aunque la computadora si lo había hecho, no había medio donde cargar sus baterías.

La compañera recordaba la natural expectativa y emoción de los niños al llegar nuevamente el lunes, por recibir aquel "juguete" que lamentablemente (y tal vez debido a la propia ansiedad) duraba poco. Apenas las 2 horas que duraba la carga de la batería. Después a esperar una larga semana hasta que se repitiera el mismo acto.

Al comenzar un año lectivo más, como maestro de quinto año de un pequeño grupo de 17 alumnos, he debido realizar (ya como de costumbre) el relevamiento de las maquinas con desperfectos.

Aún con lugar para la decepción, constato que esta vez la cantidad de máquinas rotas y bloqueadas asciende a 16, a las que deberé sumar la mía a pesar de no darle un intensivo uso.

Creyendo ser consecuente con mis convicciones, es que resuelvo como profesional, rechazar el uso de los ordenadores XO en el desarrollo de mi tarea docente, acompañando tal decisión con la devolución de la máquina que se me adjudicó (reparada claro está) y asumiendo la responsabilidad de mis actos (y el costo de la reparación).

Sin otro motivo.

 

Carlos Martín Pereyra da Terra Lazo

 

Publicado en

Diario La Juventud

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