Benedicto XVI dice en África que el sida es "un problema ético"
Los obispos africanos señalan su "no" al uso del preservativo contra el sida
EFE Benin 19/11/2011
Benedicto XVI en Benin.REUTERS
El papa considera el sida como "un problema ético", y que África necesita que los responsables de los crímenes cometidos sean sometidos a la justicia para conseguir reconciliación y paz.
Sin hacer referencias claras al condón, el pontífice ha valorado la situación del continente en la exhortación apostólica 'Africae Munus', documento conclusivo del II Sínodo de Obispos para África celebrado en 2009 en el Vaticano, que firmó este sábado en la basílica de la Inmaculada Concepción, de Ouidadh, cerca de Cotonú, considerada la primera catedral de África occidental.
En la exhortación, de 137 páginas, el papa Ratzinger "deplora y condena enérgicamente el trato intolerable" que reciben tantos niños en África y se acuerda de los albinos, los niños de la calle, los niños soldados, los forzados a trabajar, los considerados brujos y los vendidos como esclavos sexuales.
El texto está confeccionado por las 57 propuestas presentadas por los 244 obispos africanos que asistieron al sínodo, donde señalaron su "no" al uso del preservativo contra el sida. Algo que ya hizo el propio pontífice durante su viaje de 2009 a Camerún y Angola.
"La distribución de los preservativos aumenta el problema"
En aquel viaje Benecdicto XVI destacó que el sida no se combate "sólo con dinero, ni con la distribución de preservativos, que, al contrario, aumentan el problema", sino que se vence con "una humanización de la sexualidad y nuevas formas de conductas".
Sus palabras, en un continente donde 27 millones de personas están contagiadas por el virus del sida, fueron duramente contestadas desde varios países occidentales, que subrayaron que el preservativo es fundamental para prevenir la transmisión del sida.
Ahora no ha hecho referencia explícita al condón, pero ha insistido en que la respuesta médica no es suficiente, porque el problema "es más profundo, es ético". El papa agrega que la pandemia exige un "cambio de conducta", como por ejemplo la abstinencia sexual, el rechazo de la promiscuidad sexual y la fidelidad en el matrimonio. A la misma vez exige a las farmacéuticas tratamientos de alta calidad y de menor coste.
En el documento exhorta a los africanos a la reconciliación, la justicia y la paz, pero señala que para que esa reconciliación engendre una paz duradera los responsables de los crímenes deben ser puestos en manos de la justicia. "Las víctimas tienen derecho a la verdad y a la justicia y es importante purificar la memoria para construir una sociedad mejor en la que esas tragedias no se vuelvan a repetir".
Benedicto XVI arremete contra las multinacionales por devastar a África y también hizo mención a los gobernantes corruptos que para Benedicto hacen que una minoría "confisque los bienes de la tierra en detrimento de pueblos enteros es inaceptable porque es inmoral".
En 'Africae Munus' el papa pide protección para la familia y denuncia que se ataca el matrimonio, se infravalora la maternidad, se banaliza el aborto y se facilita el divorcio. Sobre la mujer señala que tiene la misma dignidad del hombre, denuncia que "todavía son demasiadas las humillaciones" que sufre en nombre de tradiciones ancestrales y pide combatir todos los actos de violencia contra ella.
También se refiere a los ancianos, que en África no son apartados de la familia y señala que esa "hermosa realidad" debería servir de inspiración a la sociedad occidental. De los jóvenes dice que son vulnerables debido a la falta de educación, por el desempleo y toda clase de dependencias y les pone en alerta ante las ideologías, las sectas, dinero, drogas, sexo fácil o violencia. El papa señala que el analfabetismo es uno de los principales obstáculos para el desarrollo de África.
Benedicto XVI pide a los obispos que trabajen por una economía atenta a los pobres y se opongan a un orden injusto y subraya que ante la pobreza crónica de sus poblaciones, "víctimas de la explotación y de malversaciones locales o extranjeras, la opulencia de ciertos grupos hiere a la conciencia humana".
Las recomendaciones del Papa sobre el SIDA, que sugiere, además, el rechazo a la promiscuidad sexual y recomienda la fidelidad en el matrimonio, están recogidas en la exhortación apostólica “Africae Munus”, que mañana entregará a los presidentes de las 42 conferencias episcopales africanas. Un texto de 137 páginas.
Corrupción y codicia
El Papa se reunió en Cotonú con el presidente de Benin, Thomas Boni Yayi, y los representantes de las principales religiones, ante los que pronunció el discurso más político de su visita, en el que denunció que actualmente en el mundo hay demasiados escándalos e injusticias, demasiada corrupción y codicia, demasiado desprecio y mentira y excesiva violencia que lleva a la miseria y a la muerte.
El poder ciega
Ante la fuerte corrupción política existente en muchas naciones africanas el Papa dijo que los gobernantes deben ser íntegros y no dejarse llevar por los intereses de los poderosos y subrayó que el poder “ciega fácilmente, sobre todo cuando están en juego intereses privados, familiares, étnicos o religiosos”.
Ouidadh, centro de la religión vudú
Desde Cotonú Benedicto XVI se trasladó a Ouidadh, centro de la religión vudú y conocida también por ser el lugar desde el que partían los esclavos de toda la región que eran vendidos por sus propios compatriotas a los blancos y llevados a América.
Contra el aborto
Benedicto XVI, que pidió protección para la familia y denunció la banalización del aborto y la humillación de las mujeres, arremetió contra las multinacionales, que devastan África, y los gobernantes dictadores y subraya que el que una minoría “confisque los bienes de la tierra en detrimento de pueblos enteros es inaceptable porque es inmoral”.
Sus declaraciones de 2009
En un viaje en 2009 a Camerún y Angola, el Papa afirmó que el SIDA no se combate “sólo con dinero, ni con la distribución de preservativos, que, al contrario, aumentan el problema”, sino que se vence con “una humanización de la sexualidad y nuevas formas de conductas”. Sus declaraciones en África, un continente con 27 millones de personas contagiadas por el SIDA, provocaron una gran polémica en el mundo occidental.

