El cura bueno es del PP y el cura malo, del PSOE
El Obispado ha subrayado públicamente que ha tomado la medida de suspender a Fernández Blanco de sus funciones “con dolor” y después de “múltiples advertencias”. Dos observaciones estas que confirman la hipocresía, más o menos edulcorada, de la cúpula eclesiástica. Le prohíben ser cura eso sí “con dolor” episcopal, mientras que naturalmente no ocasionó “dolor” alguno que fuera hace unos años concejal de Castrelo do Val el cura Julio Rodríguez, militante del Partido Popular. El cura bueno, del PP; el cura malo, del PSOE.
Tarancón y Jubany
Los jerarcas de la Iglesia hace demasiado tiempo que ya no son aquellos que promovieron el Concilio Vaticano II, bajo la batuta del Papa Juan XXIII. Entonces en España el jefe supremo del catolicismo era el cardenal Tarancón. En Barcelona era arzobispo Narcís Jubany. En aquella época -primeras elecciones democráticas-, año 1979, el alcalde de Santa Coloma de Gramanet, populosa localidad del extrarradio de Barcelona se llamaba Lluís Hernández, quien compaginaba su cargo con el sacerdocio.
El cura comunista
Estaba Hernández afiliado al PSUC, el histórico partido de los comunistas catalanes. Todo el mundo lo sabía. Jubany, también. Pero no pasó nada, salvo menores rifirrafes. Cuando lo derrotó la socialista Manuela de Madre, 12 años más tarde, Hernández fue homenajeado en su despedida. Asistió al acto el presidente de la Generalitat. Jordi Pujol, y entre otras muchas personas, acudió el obispo auxiliar de Barcelona, Joan Carrera, y Manuela de Madre. Aquello al menos fue bonito mientras duró.
El Consejo del Reino
Sería en todo caso altamente ilustrativo que el obispo con mando en plaza en Ourense, monseñor Quinteiro, nos justificara por qué hubo durante cuarenta años, durante la dictadura franquista, no pocos procuradores en Cortes que a su vez eran clérigos de alto copete: obispos, arzobispos y cardenales. En el Consejo del Reino, el último bastión del Antiguo Régimen, figuraba el arzobispo de Zaragoza Pedro Cantero Cuadrado. Y es que para la mayoría de los mandamases de la Iglesia Dios es de derechas. Los de izquierdas son gente descarriada sin Dios y sin Patria. Al escándalo de Ourense nos referimos.
Antonio Fernández anunció su decisión al partido en la tarde de ayer
- cándida andaluz/ ourense / la voz/ 16/6/2011
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Antonio Fernández.santi m. amil -
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«Antonio Fernández Blanco, concelleiro da Gudiña, comunicou esta tarde ao PSdeG a súa decisión de renunciar á súa acta como concelleiro». Con esta escueta frase, el PSOE en Ourense anunciaba ayer la renuncia al acta de concejal en el Concello de A Gudiña de Antonio Fernández. El sacerdote, que aseguró el martes que meditaría su decisión tras hablar con su familia, decidió finalmente seguir ejerciendo su misión pastoral como sacerdote de la diócesis de Ourense, aunque por el momento no se conoce si desarrollándola en el mismo lugar en donde lo hacía hasta el pasado lunes (cuatro parroquias del concello de Piñor de Cea), antes de recibir la comunicación de su suspensión por parte del Obispado de Ourense.
En su día el administrador apostólico de Ourense, Luis Quinteiro Fiuza, anunció la suspensión del ejercicio público del ministerio pastoral teniendo en cuenta los capítulos 285 y 287 del Código de Derecho Canónico y la doctrina posterior de los Romanos Pontífices y de la Sagrada Congregación para el Clero (Directorio para el Ministerio y la vida de los presbíteros, n.º 3), así como lo que se establece en los capítulos 1333 y 1334 del mismo Código de Derecho Canónico.
Regreso a la vida pastoral
Con la decisión tomada ayer por Antonio Fernández y teniendo en cuenta las palabras de Quinteiro Fiuza, que aseguraba que la situación de suspensión se mantendría hasta que el sacerdote acredite fehacientemente haber renunciado a cualquier cargo, compromiso o actividad política y estar en actitud de actuar en comunión jerárquica con su obispo y con los demás presbíteros, según marca el decreto de los presbíteros del Concilio Vaticano II, se supone que el sacerdote volverá a ejercer su trabajo pastoral.
En el día de ayer, Antonio Fernández Blanco, así como sus compañeros en la corporación de A Gudiña, no quisieron hacer ningún tipo de comentario sobre la decisión tomada, aunque desde el principio desde el PSdeG en Ourense se subrayó que fuera cual fuera la decisión del sacerdote se respetaría.
Horas antes de conocerse la noticia, el alcalde popular de la localidad, Guillermo Lago, al que se dirigieron muchas de las miradas tras la suspensión de Fernández, aseguró no estar detrás de ninguna decisión y afirmó que la postura tanto de los socialistas como del Obispado les corresponde únicamente a ellos.
En la localidad ourensana la noticia ha sido tomada con desigual respuesta, aunque la mayoría de los vecinos aceptan la decisión del sacerdote. A partir de ahora, el número tres del partido en A Gudiña ocupará el puesto de Fernández y entrará en la corporación como nueva concejala Beatriz Rodríguez.
La Voz de Galicia.
