Salvador Rumian, gestor mapuche “Nuestro territorio ancestral está gravemente desmantelado”

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

A sus 27 años, Salvador Rumian ha tomado en sus manos la tarea de crear puentes culturales. Hoy nos habla de la ancestral recuperación del suelo, la flora y la fauna que su pueblo posibilitaba en terrenos del sur, los mismos que hoy luchan contra el avance de la degradación y sus consecuencias.

Salvador ha participado y realizado varias iniciativas autogestionadas, como cursos y talleres de Che Süngun y la elaboración de softwares multimedia para niños. También el curso de historia Mapuche Williche y Che Süngun “Tayin Kuifi Süngun ñi We Choyün”, uno para PESPI 2011 y otro para emprendedores Mapuche. Además administra el sitio web www.futawillimapu.org donde se difunden noticias, software y documentos históricos. Ello junto a investigación histórica y de cosmovisión para consultorías y talleres junto a su padre.

Culturalmente los mapuche han concebido que todo en el universo tiene espíritu “lo que implica una vinculación de hermandad entre los componentes de la naturaleza, de la cual somos parte. En este sentido, si un mapuche (williche) necesita algún elemento para su sobrevivencia debe pedir un permiso al ngen (dueño o espíritu protector) respectivo y realizar una ofrenda (compensación) para realizar el fratricidio, en términos espirituales. También hay que considerar que tiende a limitar sus necesidades y a usar tecnología que no le de ventajas muy amplias sobre la naturaleza”, explica Salvador, experto en programación de software e investigador de lengua e historia local.

Nacido en Misión San Juan, Salvador Rumian creció rodeado de bosques nativos. “Viví entre la ruralidad y la semi urbanidad. Practicábamos la agricultura, pero teníamos ciertas comodidades que se asemejaban a la vida en la ciudad”, cuenta sobre sus vínculos con la actual comuna de San Juan de la Costa “antiguo territorio mapuche (aillasrewel) conocido como künko”.

Para cursar su enseñanza media emigró a la ciudad. Cuenta que en términos académicos esto fue bueno, pero no en “lo identitario, lingüístico y religioso”. Luego ingresó a ingeniería plan común en la Universidad de Chile y vivió en un hogar mapuche de Santiago. Fue un período complejo. Desalojos de estudiantes de otras etnias y la reciente muerte del entonces joven de 17 años Alex Lemún fueron hechos que se tradujeron en tomas, huelgas de hambre y ausencia de clases.

El mapuche busca conocer en profundidad cada elemento de su entorno, pues al usar un recurso natural debe considerar que hay especies u elementos con los que se genera interdependencia (el voqui, por ejemplo) y otros que si se explotan se recuperan a mediano o largo plazo. “En general el mapuche opta por los primeros, pero en ocasiones -cuando las necesidades ya no puedan limitarse- se usan racionalmente los elementos que se recuperan en el tiempo”.

Hasta mediados del siglo XIX las familias o müchulla tenían asignado un territorio mucho más amplio. “Esto se debía a que periódicamente (50 a 100 años) cuando la naturaleza alrededor de la única vivienda de la müchulla se veía disminuida, era necesario el traslado a otro sector del territorio asignado con el fin de permitir la recuperación del suelo, la flora y la fauna”.

Salvador, en esa línea, plantea que “se ha documentado la práctica de la agricultura de tala y roce en superficies amplias (para alimentar a 50 personas) junto a la ganadería (primero de auquénidos y después de animales traídos por los españoles), por lo que la intervención en el bosque fue importante”.

Sin embargo, desde una perspectiva más amplia “la naturaleza presente en la tierra asignada a una müchulla nunca debería estar en peligro. En la actualidad, sólo se observan residuos de dichos sistemas bajo la figura de prácticas productivas”, debido, entre otros factores a “la usurpación de territorio que impidió la transhumancia en las tierras de cada müchulla, trayendo depredación de bosques y erosión de suelos consigo”.

DIFUSIÓN DE LA ESENCIA

“La real historia de mi pueblo permite entender que, además de nuestro territorio ancestral, nuestra cultura y lengua están gravemente desmanteladas. Hoy hablar de la müchulla (familia), del kawün (comunidad), el srakisuam (forma de pensar y entender el universo desde la visión Mapuche), el müpiltun (fe y religión) y el kimün (conocimiento) es como hablar de conceptos que nunca existieron, pero cuyos remanentes aún es posible percibir en la cotidianidad de los y las williche”.

“Me crié con el español como lengua materna, dado que mi madre es chilena o no mapuche, pero siempre bajo la sombra de mi padre, uno de los principales precursores de la reconstrucción social, histórica, política y cultural Mapuche Williche, objetivo al que se sumaron gran parte de sus hermanos”. Fue en ese marco que en los 90 lo llevó a diversos talleres de cultura y lengua.

El primero de éstos fue de Che Süngun impartido por su abuela paterna “kuku en nuestra lengua”. Este tipo de experiencias hicieron que a los diez años ya manejara léxico con “una buena cantidad de oraciones y un poco de la historia de mi territorio. Ya a fines de la década de 1980 el Che Süngun era una variante territorial de la Lengua Mapuche al borde de la extinción, por lo que de alguna manera los talleres realizados contribuyeron a revitalizar nuestra lengua”, enfatiza.

Dice que su objetivo es contribuir a que en las próximas dos décadas “se pueda lograr un freno de la migración desde las llamadas comunidades a las zonas urbanas y la reconstrucción de un piso social, cultural, económico y político mínimo que nos permita ejercer nuestros derechos colectivos. También me gustaría contribuir a difundir en la sociedad chilena la real historia mapuche local, para que se entienda por qué existe una deuda con mi pueblo, sentando las bases para un mejor entendimiento y cambios reales, sobretodo en la educación escolar y universitaria”.

Más info de actividades en San Juan de la Costa

El Ciudadano

El Ciudadano

Etiquetado en Pueblos originarios.

Comentar este post