Chile A destruir el HologrObama

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

Estados Unidos ha sido un país hábil que en momentos fundacionales abrió sus puertas a las naciones del mundo para obtener sus conocimientos, sus idiomas y parte de sus culturas para luego expandirse al mundo como uno de los grandes imperios de los últimos 60 años de historia.

Para lograr sus objetivos no han dudado en usar la guerra y la muerte bajo falsas banderas de una democracia ad-hoc a los intereses de un capitalismo sionista que se les enquistó y atrevió, post guerra, a fundar el Estado de Israel, contradiciendo la propia ortodoxia judaica que plantea que el pueblo judío habita el mundo y no tiene Estado.

Estados Unidos junto a Inglaterra, su madre patria, sin miramientos, abrieron una gran herida que no ha cerrado en Tierra Santa, donde el pueblo palestino sufre el abuso de poder de un Israel al que el presidente Obama, tal como sus antecesores, no le ha sabido poner un coto definitivo y sigue mostrando servidumbre ante la tibia observancia de la comunidad internacional.

La otra herida es la abierta en Estados Unidos, nodo del sistema financiero internacional con una crisis en su mismo seno, la decadencia del imperio que se intenta construir con consejos como los pronunciados por Francis Fukuyama quien, tratando de salvar el alicaído holograma, dice: “Dado su poder de facto, Estados Unidos no puede evitar provocar miedo y rencores más de lo que podía evitarlo la Alemania de Bismarck, pero puede intentar minimizar la reacción buscando disimular su predominio”.

Pero ya nada es invisible para el ciudadano informado por páginas amigas y las de El Ciudadano, que se acercan a su edición número 100. La visita de Obama a Chile no es protocolar, ojo, es de trabajo. El hombre que representa los intereses de las grandes corporaciones mundiales viene con una idea central en mente: Ponerle ruedas al TPP.

La abreviatura quiere decir Asociación Trans Pacífico y fue mandatada el 2009 por el representante de Comercio estadounidense, Ron Kirk, con el fin de avanzar con un pacto de amplia base para el comercio entre algunos países de la costa Pacífico y el Asia, en respuesta al tratado Apec (Chile-China-India, etcétera).

Lo anterior es, sin duda, una movida del imperio ante el auge de países como la India o China, este último comprador de gran cantidad de bonos del Tesoro estadounidense, lo que tiene al coloso del Norte con una deuda en favor de China que, a fines de diciembre de 2010, asciende a los 1,16 billones de dólares (US$ 1.160.000.000.000).

Obama aprovechará la ocasión para dar desde Chile –el Israel sudamericano, junto a Colombia y Perú- un discurso para toda Latinoamérica, hecho que ha sido considerado por la Cancillería como relevante.

Los actores del llamado TPP son Estados Unidos, Australia, Brunei, Chile, Malasia, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam, la quinta ronda de estas negociaciones ocurrió, adelantando terreno para Obama, entre el 14 y el 18 de febrero recién pasado.

Obama desayunará con Sebastián Piñera, el que este verano respondió a una pregunta de El Ciudadano -muy contento-, diciendo que ya camina la bolsa “de metales” común con Perú y Colombia.

Entre tanta noticia que no importa, el País Virtual sobre Los Andes -el Tratado de Complementación Minera entre Chile y Argentina -, redactado por una transnacional para saquear el cobre, el oro y todo metal de esta majestuosa cordillera, ha seguido pasando piola.

Obama lo sabe, él sabe de Barrick Gold, sabe de Goldmand Sachs, sabe cómo en Chile se siguen vulnerando derechos humanos de los pueblos indígenas para obtener economía real para su impresión piramidal a destajo.

El sistema norteamericano está en banca rota. Busca respaldo a su brujuleo y así lo deja ver, tomando para especular un flotador de sucursal austral -casi un paraíso fiscal- que sigue en venta para los mismos bolsillos de siempre, dejando el pago de la destrucción medioambiental en algunas zonas, resguardo privado en otras y el saqueo, a los pueblos de Chile.

Pero el reciente 11 de marzo un ¡Basta! se hizo sentir. Sin pantallas de TV -como de costumbre- ante la atracción noticiosa del terremoto de 8,9 en Japón, los pueblos y sus ciudadanos de Chile cansados con la administraciones dadas al País con gobiernos como los de la Concertación y continuistas como el de Piñera, salieron a las calles en Valparaíso, La Serena, Santiago y Temuco.

Pueblos que cada día tenemos más claro que nuestra protesta no está vacía de contenidos, si no llena de reivindicaciones de soberanía. Conscientes de que somos omitidos y hasta suplantados o desvirtuados por sus aparatos de montaje, pero felices de estar haciendo los nuestro en la batalla de sentidos, donde la razón hoy está de nuestra parte.

¡Chile quiere Nueva Independencia! ¡Chile pide Nueva Constitución!: ¡Obama Go Home!

Por Equipo Editorial

El Ciudadano

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