Barcelona: "Lo que hacen no tiene perdón".

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

 El desahucio de ayer en El Clot acabó con 40 denunciados, 10 heridos y la familia en la calle desamparada

"Esto es una vergüenza", lamentaron "indignados" ayer Verónica y Eliseo en la calle, después de que 50 Mossos d'Esquadra abrieran paso a la comitiva que tenía que ejecutar su orden de desahucio. Gritaban los indigad@s: "No son personas, son mercenarios"
Kaos. Països Catalans | Prensa | 26-7-2011
 
"Lo que hacen no tiene perdón"
 
Un desahucio en El Clot acaba con 34 denunciados y 10 heridos - La familia desalojada llevaba 26 años en el piso y nunca dejó de pagar el alquiler

ALBA CASANOVAS - Barcelona - 26/07/2011

"Esto es una vergüenza", lamentaron "indignados" ayer Verónica y Eliseo en la calle, después de que los Mossos d'Esquadra abrieran paso a la comitiva que tenía que ejecutar su orden de desahucio. La familia tuvo que salir a la fuerza del piso que habitaba desde hacía 26 años en el barrio de El Clot de Barcelona. Y lo hizo con lo puesto. La policía no les permitió coger sus enseres, apenas un par de bolsas llenas hasta los topes.

Más de 200 personas se plantaron a primera hora de la mañana ante el número 22 de la calle de Andrade para evitar el desahucio de la pareja y sus tres hijos. Formaron un cordón humano, pero no consiguieron su propósito. El desalojo derivó en enfrentamientos entre la policía y los vecinos que trataron de impedirlo. Los Mossos denunciaron a 34 personas: 13 por desobediencia leve a la autoridad, 17 por desobediencia grave y 4 por atentado contra la autoridad.

La refriega acabó con 10 heridas leves (siete de ellos, mossos), según el Sistema de Emergencias Médicas (SEM). Los vecinos denunciaron brutalidad policial. Un portavoz del cuerpo aseguró que en ningún momento hubo cargas contra los manifestantes, que, en cambio, sí pudieron observar los allí presentes.

Una decena de furgones y una treintena de agentes cercaron el edificio. La policía sacó a la fuerza, con golpes, empujones y porrazos, a todos los allí reunidos. "Lo que están haciendo no tiene perdón", gritaba incrédula Verónica desde su balcón. Uno a uno, los Mossos sacaron a quienes se encontraban en el portal, en la escalera y en el interior del piso. Uno de ellos, Jorge Sánchez, explicó que "resistían pacíficamente", pero la policía los "arrancó" del cordón "con insultos despreciativos y golpes".

Luego, una decena de agentes accedieron al inmueble por el balcón y por la parte trasera mediante dos escaleras, mientras la inquilina intentaba evitarlo. Una hora después, a las tres de la tarde, los Mossos desalojaron a la familia. "No son personas, son mercenarios", gritaban el centenar de personas que quedaban en la zona. Los Mossos recibieron una cascada de insultos.

"Los jueces y la policía han traspasado la línea roja", denunció ayer el presidente de la Asociación 500 x 20 contra los desahucios, Salvador Porta. La familia tenía un contrato de renta antigua e indefinido desde que entraron en el piso. Pagaban 270 euros de alquiler. Hace cuatro años, sin embargo, el propietario les pidió renovar el contrato, como a muchos otros inquilinos de la finca. Se negaron. Y ahí empezaron sus problemas. "No nos dejaron dialogar, el propietario del piso nos llevó directamente ante la justicia", explicó Verónica. Aseguró que nunca han dejado de pagar el alquiler "ni un mes". Pero no abonaron el sobreprecio que, según vecinos con el nuevo contrato, es tres veces superior.

Es la segunda vez que un desalojo acaba con denunciados en Cataluña. En Vic, 13 personas fueron juzgadas por desobedecer a los Mossos y tratar de impedir que echasen de su piso a una mujer embarazada y a su familia, el pasado 9 de febrero.


50 antidisturbios para desahuciar a una familia
 
Un matrimonio de Barcelona con tres hijos, a la calle pese a pagar el alquiler

ROSA FERNÁNDEZ

La concentración de vecinos e indignados no impidió el desahucio de una familia en la calle de Andrade de Barcelona, en El Clot, un barrio obrero de la ciudad. Un matrimonio de origen senegalés y sus tres hijos se quedaron sin vivienda después de que efectivos de los Mossos d’Esquadra se encaramaran a una escalera y entraran al piso por el balcón. La madre, Verónica, acabó inmovilizada en el suelo y su hijo de 12 años, el único que en esos momentos estaba en el hogar, reducido con las dos manos en la espalda sujetadas por un agente.

La acción policial generó un intenso clima de tensión en la calle, donde se habían reunido unas 300 personas convocadas por la asamblea social del barrio y la asociación 500x20. Las porras volvieron a ser usadas con contundencia con quienes se negaban al desalojo o reprochaban la acción de los 50 mossos desplegados, que acudieron al barrio con una decena de furgones.

La actuación se saldó con tres heridos leves –un hombre de 52 años con una brecha en la cabeza abierta por un golpe de porra, y dos agentes– y cuarenta denunciados a los que la Policía autonómica acusa de desobediencia a la autoridad. Quince de ellos se habían encerrado en la vivienda junto a la familia y el resto estaban dispersos entre la portería y la puerta del piso para impedir el acceso a la comisión judicial que tenía que ejecutar el desahucio.

Tras la entrada de los Mossos, los manifestantes fueron obligados a salir uno a uno para instruir las denuncias. Poco después abandonaban la vivienda los miembros de la familia portando algunas bolsas con enseres personales. También se pudo ver a operarios transportando muebles y electrodomésticos de la vivienda.

Inquilinos durante 26 años

La familia residía en el piso desde hace 26 años gracias a un contrato de alquiler y estaban al corriente del pago de las mensualidades, según explicaron. El origen del litigio se debe a que el propietario de la finca, Alberto Viñas Tous –que formó parte de órganos vinculados al Ministerio de Cultura durante el franquismo–, quiere encarecer de forma significativa el precio del alquiler. Su intención es situarlo en torno a los 800 euros, al considerar que el contrato no era indefinido.

El matrimonio se negó a asumir el incremento y llevó el caso a los tribunales. Vencieron en primera instancia, pero las posteriores apelaciones acabaron dándole la razón al propietario. Hasta la dura jornada que tuvieron que aguantar ayer.

La contundencia de los Mossos volvió a generar un aluvión de protestas. En un comunicado, cuatro entidades –entre ellas la Federación de Asociación de Vecinos de Barcelona y la Plataforma de Afectados por la Hipoteca– reclamaron la dimisión del conseller de Interior de la Generalitat, Felip Puig, a quien acusaron de “intentar resolver los problemas sociales de Catalunya a través de la represión policial”.





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