Uruguay: Las falsedades de Aratirí.

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

En una nueva campaña propagandística, Aratirí distribuyó a través de la prensa de Montevideo un lujoso folleto donde, con el fin de mostrar los beneficios para Uruguay de su proyecto de extracción de hierro a cielo abierto, recurre a tantas falsedades y engaños que pone en evidencia su falta de seriedad y la escasa confiabilidad de esta empresa.


“Si una mentira se repite suficientemente,
acaba por convertirse en verdad”
Joseph Goebbels, ministro de Propaganda de Hitler.

 

 

Cuando decimos falsedades y engaños no nos referimos a cuestiones opinables en las cuales hay distintos puntos de vista. Nos referimos a que Aratirí, con el fin de convencer de las bondades de su proyecto, falsea datos públicos, modifica informaciones que la misma empresa ha entregado en sus solicitudes al gobierno y recurre a comparaciones engañosas. Por último -y no menos grave-, oculta aspectos clave del proyecto minero.

Mostraremos a continuación cada una de estas facetas de la propaganda de Aratirí.

Comparar un ciclo transitorio con actividades permanentes

En la tapa del folleto, luego de una frase válida: “Yacimientos para impulsar el desarrollo de un país”, afirma que este proyecto está “generando más riqueza que cualquier otro sector exportador e impulsando el desarrollo de nuevas industrias”. “Mayor rubro nacional de exportación”, es el título de una gráfica que compara la producción anual de Aratirí y la de otros sectores, tales como el turismo, la carne y la soja.

Primeramente, la comparación es engañosa, porque solo sirve si todas las actividades son de igual duración. Las minas del Proyecto Valentines solo podrían tener una vida útil de 12 años, mientras que los otros sectores han sido y serán actividades permanentes. Para que esa comparación fuera válida habría que cubrir por lo menos un lapso de 100 años. Pero, además, la gráfica de Aratirí falsea los datos de las actividades con que se compara.

Al turismo le atribuye un ingreso inferior a los 1.400 millones de dólares, que sería la exportación de Aratirí en un año, pero el Ministerio de Turismo tiene previsto superar los 2.000 millones de dólares en 2011. Asimismo, los ingresos por exportaciones de carne son poco más de 1.000 millones de dólares según Aratirí, mientras el INAC situó las ventas del sector este año en 1.650 millones de dólares. Y las exportaciones de soja superaron los 900 millones de dólares en 2011, contra los 600 millones que le asigna Aratirí.

O sea que, no solo es engañoso hacer la comparación en un año, sino que los datos han sido alterados para hacer creer que la exportación de Aratirí sería la mayor de todas.

Relación entre la extracción del mineral y la industrialización

La aparición de Aratirí con la intención de extraer el hierro de Valentines ha sido el disparador de un debate sobre el aprovechamiento de esa riqueza y sus posibilidades de utilización en una industria nacional. Captando la inquietud de diversos sectores sociales, los voceros de la empresa hablan en sus presentaciones del aporte a la industrialización del país, aunque el proyecto de Aratirí no incluye ninguna propuesta al respecto.

A la afirmación estampada en la tapa del folleto de que el proyecto “impulsa el desarrollo de nuevas industrias”, en el interior se agrega un cuadro donde dice que es “el punto de partida para nuevas industrias” y menciona como tales las siguientes: concentrado, pellet, sinter, arrabio, acero, autopartes, metalmecánica, construcción de navíos, etc.

Se deduce de aquí que Aratirí denomina “industrialización” a la concentración del mineral de Valentines, cuando ese proceso es necesario simplemente para vender el hierro en bruto en el mercado internacional. Como es ampliamente conocido, el mineral de Valentines tiene un tenor de 28% y el hierro solo se puede vender a una concentración de 65%.

Llevando hasta el absurdo este engaño, Aratirí afirma que “la industrialización en Uruguay incrementará 20 veces el valor” del mineral. Para justificarlo, le atribuye un valor a la roca de 5 dólares por tonelada (sic) y lo compara con el precio actual del hierro de más de 100 dólares por tonelada. La materia prima es el hierro, no la roca, que no vale nada; la concentración es un proceso pre-industrial, imprescindible para una transformación posterior.

El debate sobre la explotación del hierro y su contribución a una industria nacional es de gran importancia para el país pero, claramente, el proyecto de Aratirí no tiene ninguna relación con la industrialización. Aratirí solo está proponiendo extraer ese hierro, en grandes volúmenes y lo más rápido posible, para venderlo en el exterior. De ahí la estrecha relación de las minas con el mineroducto y el puerto de aguas profundas.

Inversores interesados, coyuntura especulativa y plazos de operación

Varias veces, Aratirí alude a la ausencia del estado y los inversores en la explotación de los yacimientos uruguayos. “Los proyectos no se ejecutaron, quizás porque se subestimó la dimensión de los recursos, porque no existían políticas públicas que los hicieran posible o porque no se supo dar con las soluciones de infraestructura necesarias”, dice en la introducción Pramod Agarwal, fundador de Zamin Ferrous, propietaria de Aratirí.

Agarwal afirma que el Proyecto Valentines es fruto de una estrategia que consistió en aplicar “más recursos económicos y conocimiento de manera de hacer viable lo que otras empresas habían descartado”. Esto se abona con la declaración de “la existencia de recursos 40 veces superiores a los conocidos”. Sin embargo, el estudio no ha sido entregado al estado uruguayo ni sometido a una auditoría independiente.

Pramod Agarwal

El discurso es engañoso porque pasa por alto la coyuntura internacional, que ha elevado el precio del hierro a niveles sin precedentes. Esos yacimientos no fueron aprovechados en el pasado porque el bajo tenor no hacía rentable su explotación. La novedad no surge de una mayor visión empresarial, sino de querer aprovechar una coyuntura que Aratirí calificó a menudo de “ventana de oportunidad”, pero ahora está evitando esa expresión.

Esconde la naturaleza especulativa del proyecto y quiere pasar por empresa seria con visión de largo plazo. No obstante, la contradicción entre la imagen y la realidad salta a la vista al barajar los tiempos de actividad. Al público Aratirí le dice que la operación durará de 20 a 30 años y tal vez más, pero en los informes a la Dinama son solo 12 años de producción, extensibles hasta 20 por las contingencias de estos proyectos.

Los yacimientos de hierro de Valentines, “constituyen una virtual fuente de explotación con una actividad extractiva continua de treinta años”. Esta frase del profesor Jorge Bossi, citada en el folleto de Aratirí para reforzar sus opiniones, fue dicha en 1970. Es otro planteo engañoso, porque la duración depende del ritmo de producción y ningún proyecto anterior propuso extraer 18 millones de toneladas anuales como pretende Aratirí.

Área de impactos directos e indirectos, usos del agua y recursos hídricos

Las falsedades de la propaganda de Aratirí siguen con la extensión de las áreas afectadas directa e indirectamente por el proyecto minero, que las trata de minimizar para reducir tanto la magnitud de los impactos sociales y ambientales inherentes a la extracción, concentración, traslado y embarque del hierro, como las compensaciones que debería asumir la empresa frente a los productores y pobladores damnificados.

Entre el informe presentado a la Dinama y lo que declara públicamente hay una diferencia en la superficie de las minas, que pasan de 800 a 500 hectáreas sin justificación, porque los cráteres siguen siendo los mismos. La franja de seguridad del Complejo Minero, en cambio, aumentó en 3.000 hectáreas, de 11.500 a 14.505 ha, pero no contempla aún el impacto de 3 a 6 kilómetros sobre las napas freáticas y las aguas subterráneas.

Lo antedicho no incluye los impactos del ruido y el polvo provocados por las explosiones, el tránsito de camiones y las plantas de trituración de la roca, que se difundirán por decenas de kilómetros a la redonda de las instalaciones mineras. Por otra parte, si afirma que el Complejo Minero ocupará solo esas 14.505 hectáreas, ¿por qué Aratirí no renuncia a los títulos de prospección sobre más de 100.000 hectáreas que tiene en la región?

La minera hace varias consideraciones engañosas sobre el uso del agua y los impactos que tendrán las minas, los depósitos de estériles y los embalses sobre los recursos hídricos de la región. Aratirí solo habla de “ciclo cerrado” del agua en el mineroducto y en la planta de concentración del mineral, ignorando el desvío de varios arroyos y del río Yí, así como la reducción y contaminación de las napas freáticas y aguas subterráneas.

El ocultamiento de información con respecto a los usos del agua es más grave porque no habla de la propuesta de conexión con el Canal Andreoni, con el fin de extraer agua para la operación minera, ni de la construcción de un emisario submarino de 2,5 km, paralelo al puerto de salida del hierro, para descargar en el océano aguas contaminadas, entre ellas el vaciado final del embalse de agua utilizado por el Complejo Minero.

Estos elementos se encuentran en la documentación presentada por la empresa a la Dinama. Por alteración u omisión de los datos, Aratirí se rebate a si misma. Mientras en el folleto anuncia “Los más altos estándares de protección al ambiente”, en el EIA propone rellenar con agua los cráteres de 100 a 400 hectáreas y 400 metros de profundidad, en un proceso de 80 años al cabo del cuál no sabe si esa agua podrá ser utilizable.

Riesgos e impactos minimizados, la pesada herencia de la minera

Aratirí presenta el mineroducto, que llevaría el mineral mezclado con agua hacia el puerto, y el ducto que devolvería el agua al lugar de origen, como una solución de ingeniería óptima, pero no menciona el riesgo de roturas, que ha sido una ocurrencia habitual en países como Chile. Lo compara con camiones e ignora el ferrocarril, que sería lo mejor, pero no le debe servir por ser más caro y reducir la rentabilidad del negocio.

Emisario submarino.

Los impactos de la terminal portuaria y el emisario submarino sobre la playa de La Angostura, el turismo y la pesca artesanal rochenses parecen no existir. Para minimizar la idea del impacto, ya no habla de un muelle, sino de “una pasarela que entra en el oceáno 2,5 km” (sic). La minera presentó a la Dinama una simulación con modelos matemáticos, y en tiempo calmo, obviamente insuficiente para medir el efecto de la obra en la zona.

En la propaganda de Aratirí todo suena hermoso e inofensivo. Así podemos leer que “Los impactos no serán significativos”, que habrá “Monitoreo y control ambiental permanente” y que “Prevenir y proteger al ambiente es la prioridad”. Pero veamos las propuestas de Aratirí para el cierre de las minas, que se encuentran en el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) presentado a la Dinama:

● Cinco cráteres rellenos con agua – La minera dice que llevará 80 años y que la calidad de esa agua puede no ser apropiada para volcarla en los cursos de agua de la zona.
● Cinco depósitos de roca triturada, de una base tres veces mayor a los cráteres y unos 100 m de alto, que seguirán filtrando al suelo sales minerales y expandiendo el polvo.
● Desecar el embalse de relaves, dejando al aire libre un depósito de lodos contaminados de 2.400 hectáreas y 50 metros de altura, sobre la cuenca del arroyo Las Conchas.
● Vaciar la reserva de agua bruta – un embalse de agua contaminada de 250 hectáreas -, a través del mineroducto y el emisario submarino en la costa océanica de Rocha.
● Dejar la terminal portuaria inactiva o venderla y destinarla a otros fines.

Intransparencia, cultura empresarial y abuso de autoridades nacionales

El folleto de Aratirí distribuido a través de la prensa de la capital uruguaya es un ejemplo, no de la información veraz al público de un proyecto de impacto sobre el desarrollo del país, sino exactamente de lo contrario. Es un ejemplo de la intransparencia, de la falsedad que se siente impune por tener los recursos económicos necesarios para imponerse.

¿Quién es Zamin Ferrous?

En esa propaganda llegan a decir que la protección del ambiente es una prioridad del proyecto porque así lo exige “la cultura operativa de Aratirí”. ¿De qué cultura nos hablan si Zamin Ferrous, la empresa madre de Aratirí, tiene sede en la isla de Jersey, un paraiso fiscal, fue creada en 2005 y no tiene antecedentes de gestión de minas de ninguna clase? Zamín Ferrous es un simple testaferro o intermediario de proyectos.

Para dar un broche final, el folleto de Aratirí concluye con citas textuales de declaraciones formuladas por el presidente y vicepresidente de la República, José Mujica y Danilo Astori, y por el ministro de Industria, Energía y Minería, Roberto Kreimerman, en donde apoyan la presencia en el país de proyectos con estas características.

Las declaraciones de esas autoridades son ciertas, pero es un abuso de Aratirí usarlas como un aval a su empresa, para dar la impresión de que la decisión a favor del Proyecto Valentines está tomada, cuando no se le ha otorgado aún la autorización ambiental.

 

Observatorio Minero del Uruguay

Etiquetado en Uruguay y sus cosas

Comentar este post